25.6.10

Visita Lúdica al Museo

La idea principal del proyecto consiste en comportarse de la manera opuesta a la que las instituciones artísticas fomentan dentro de las mismas. En realidad no es que sugiramos un comportamiento extraño, simplemente consideramos que los museos y galerías no son lugares sagrados en los que las personas deban comportarse de manera especialmente respetuosa, por eso estas obras pretenden conceder al espectador la oportunidad de hacer lo que les está vetado.
Mediante un recorrido a través de varias "pruebas" el visitante tendrá la oportunidad de hacer todas aquellas cosas que las instituciones museísticas prohiben. Con esto pretendemos crear un juego cuyo escenario es el museo, basándonos en las máquinas recreativas, donde cada obra consiste en una pequeña prueba a superar que te recompensa de un modo u otro dependiendo de tus logros y al final, si consigues superar una de las tres primeras calificaciones tienes opción de escribir tu nombre (como en las máquinas de arcade) para así fomentar la participación  y atraer a los participantes.

La primera prueba, que es al que hemos llevado a cabo, consiste en un computador que al detectar sonido muestra una cita en la pantalla. En la pantalla se muestran tres estratos a modo orientativo para una mejor interpretación del histograma generado por los sonidos. A medida que el sonido eleva el histograma irán apareciendo letra a letra las palabras que forman la cita. Para conseguir visualizar totalmente el mensaje, es necesario sobrepasar el último estrato.
La segunda obra se compone a partir de sensores táctiles repartidos por la parte trasera de los lienzos, dividiendo a estos por zonas. Cada zona corresponde a una nota musical. En la pared junto al lienzo se muestra una partitura que en lugar de disponer las notas a la manera tradicional muestra las partes del lienzo correspondientes a dichas notas, de manera que en lugar de tocar un clásico do-re-mi, tocas jarrón-cabeza-ventana, por ejemplo. Obviamente, el que interprete con mayor precisión  la canción (acertando las combinaciones a tocar), será el que mayor puntuación consiga.

La tercera prueba consiste en hacer una carrera dentro del museo, dentro del cual colocaremos una línea de salida y otra de llegada.  Al inicio de la prueba se le ofrece al visitante un emisor, que deberá llevar consigo a lo largo de toda la carrera. Al pasar la línea de salida un cronómetro conectado a un receptor se activa, y al atravesar la línea de llegada se detiene. De este modo cada uno de los participantes de la carrera conocerá su posición y su tiempo.

La cuarta prueba consiste en leer un mensaje escrito por partes a lo largo de todo el museo. El mensaje está escrito con un material fotosensible, que en unas condiciones de iluminación estándar es prácticamente imperceptible, pero que al recibir una gran cantidad de luz se carga y brilla haciéndose visible durante unos segundos. Por tanto el visitante deberá hacer fotos con flash a lo largo de su visita para desvelar el mensaje oculto.

Esto son sólo cuatro ejemplos de un proyecto que consideramos abierto y en proceso. La lista irá creciendo en relación a las normas de conducta aplicadas por las instituciones artísticas, siguiendo siempre nuestra intención primera de criticar el estatus sobrevalorado del arte y el comportamiento excesivamente respetuoso exigido dentro del museo.

(Gracias a Nathan por su ayuda)

4 comentarios:

Joaquin Reyes Lettieri dijo...

jajajajjajaja me la parto con tu foto

ChaMonsta dijo...

si te fijas bien, parece que tenga un tumor en el cuello o algo... debería dejar algo... ya veremos el qué.

Nisse dijo...

jajajajaja siii ya vi el tumor! jajajaja pero tienes que publicar la foto con mochila delante del Guernica! jajaja

Nisse dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.