12.5.09

Rico la ardilla corretea en tu pantalla



La ardilla plateada hacía eses por el jardín y subió a toda prisa por la corteza de una gran secoya californiana que sobre­salía por la desvencijada valla de madera. Un lloroso chiquillo en bambas, camiseta, vaqueros y gorra de béisbol observaba, atormentado e impotente, mientras el animal se alejaba de él.
«¡Te queremos, Rico!», gritó el chico. «¡No te vayas, Rico!» gritó, angustiado.
La ardilla trepó hábilmente por el árbol. Al oír la desespe­rada voz del chico se detuvo y miró atrás. Sus tristes ojos ma­mes relucían cuando dijo: «Lo siento, Babby, tengo que irme. Algún día lo comprenderás.»
[...]


Irvine Welsh
Desmontable de muñeco de nieve para Rico la ardilla
Acid House