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6.5.09

Hitchhiker's Choice Tour · Moleskine




En una entrada anterior ya hice referencia a este viaje en junio de 2008 y me lamentaba de no haberme tomado en serio el hacer un buen reportaje fotográfico de tan excitante vivencia. Bien, hoy vuelvo a subrayar mi torpeza en ese excepcional viaje, pero esta vez con la mirada puesta en el cuaderno que llené de notas sobre todo aquello que encontramos en nuestro camino y que completa las fotografías.




Mi error viene dado por la poca preparación del viaje, pensado con tan solo dos días de antelación, casi por azar y con la única intención de salir de París en busca de aventuras. Revisando la libreta veo que hay apuntes interesantes (por ejemplo :una estación de servicio cercana a Ámsterdam y un paisaje de unas casas sobre el río que atraviesa Berlín).
Maestros como Delacroix, Courbet o Sorolla, por citar unos pocos, tienen unos preciosos apuntes de sus viajes que forman una obra excepcional y que, más tarde les sirvieron para componer obras más importantes.




Revisando los cuadernos de esos maestros del dibujo y la pintura me dan ganas de retomar de nuevo la carretera, e ilustrar sobre papel paisajes y personajes que me dediquen unos minutos para captar su esencia.
Esperando el momento de lanzarme de nuevo a la aventura publico las notas de la misión conocida como Hitchhiker's Choice Tour.


El porqué de Hitchhicker's Choice Tour se esconde tras este temazo:




3.11.08

Hitchhiker's Choice Tour


Hitchhikers
Oslo, Noruega, 2008

Por fin he acabado de colgar las fotos del viaje en el Flickr.
Ha sido una tarea complicada pero en la que he acabado aprendiendo acerca del mundo de la fotografía de reportaje. De hecho, he aprendido más en el momento de la selección de fotos que en la captura de las mismas. Aunque, todo sea dicho, no estuve demasiado por la labor durante el improvisado road trip.
Casi de un día para otro decidimos salir hacia el norte y me llevé conmigo la Canon EOS 400D y la Holga. Finalmente, estoy más satisfecho del resultado de las fotografías de la cámara lomográfica que no del de la digital. Esto tiene una explicación y se basa en la preparación del proceso de documentación del viaje, que fue inexistente. Es decir, que el momento de reflexión más importante en el caso de querer hacer bien cualquier cosa nunca se llevó a cabo. De ahí que no exista cohesión ni coherencia alguna en las fotos del viaje entre sí. Por eso, tan solo las fotos tomadas con la Holga guardan puntos comunes entre ellas.

Voy a tomar como ejemplo el primer reportaje que me viene ahora mismo a la mente: Errance de Raymon Depardon. Antes de comenzar este viaje errante por Estados Unidos, Depardon se impone unas reglas a seguir en todo su recorrido fotográfico. Desde el principio utilizará siempre un encuadre vertical dejando el horizonte en mitad de la fotografía. Todas las fotos son en blanco y negro y, creo recordar que todas están hechas con la misma cámara y el mismo objetivo. También diría que decide utilizar un focal muy cerrada, dado que la gran mayoría son vastos paísajes desiertos (tema recurrente de este fotografo).
Finalmente, el resultado es lo que se espera de un buen reportaje. Existe una indudable coherencia y no hay ninguna foto que parezca no pertenecer a la serie.


Es posible que esto acabe resultando aburrido o repetitivo, pero es innegable que es un trabajo bien hecho.

En realidad, un reportaje no era para nada el fin del viaje, que fue más bien una excusa para darse a la fuga. De todos modos, cuando quise mostrar las fotos me sentí pérdido. Mientras viajavamos, les pedía en el último momento a los amables conductores si les podía hacer una foto. A algunos no les hacía mucha gracia y a los que no me hacían gracia a mi, ni siquiera se lo pedí. Así que, a parte de no hacer buenas fotos, hice pocas.

Otro error fue en el positivado (en este caso digital, obviamente). Si, al menos, hubiese recortado todas a un mismo tamaño, dado una gama de colores precisa o todas en blanco y negro, la gran pifia anterior habría sido maquillada.

Al fin y al cabo, de los errores se aprende y, por suerte, este reportaje no tiene más valor que el contar una historia de un viaje por azar, sin fechas ni ruta fija y casi, sin meta.

Ópera entre el mar, el cielo y la tierra
Oslo, Noruega, 2008

14.10.08

Waiting in Vain

Waiting in Vain
Venlo, Holanda, 2008


El primer vehículo que me cogió era un camión cargado de dinamita con una bandera roja. Fueron unos cincuenta kilómetros por la enorme pradera de Illinois; el camionero me señaló el sitio donde la Ruta 6, en la que estábamos, se cruza con la Ruta 66 antes de que ambas se disparen hacia el Oeste a través de distancias increíbles. Hacia las tres de la tarde, después de un pastel de manzana y un helado en un puesto junto a la carretera, una mujer se detuvo por mí en un pequeño cupé. Sentí una violenta alegría mientras corría hacia el coche. [...]
El sol se ponía. Caminé, tras unas cuantas cervezas frías, hasta las afueras del pueblo, y fue unlargo paseo. Todos los hombres volvían a casa del trabajo, llevando gorros de ferroviarios, viseras de béisbol, todo tipo de somberos, justo como después del trabajo en cualquier pueblo de cualquier sitio. Uno de ellos me llevó en su coche hasta la colina y me dejó en un cruce solitario de la cima de la pradera. Era un sitio muy bonito.

Jack Kerouac
En el camino


hitchhiker' choice tour